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Cómo trabajo: templates, adaptación y nunca perfecto

Vine con una forma de hacer las cosas. La realidad me la rompió varias veces. Aprendí que los templates son un punto de partida, no un destino.


Los templates como punto de partida

Cuando llegué a Rufus, tenía una forma clara de hacer las cosas. Procesos armados, checklists, estructuras que funcionaban. La idea era: si estandarizás el proceso, escala. Si escala, podés mejorar.

Pero cada cliente tiene sus tiempos. Cada empresa tiene su realidad. Y la realidad no espera a que terminés de afinar el template.

Los templates me dieron estructura. La adaptación me dio resultados. Nunca los tiré — los ajusté.

Lo que aprendí es que un template bien armado te libera energía para pensar en lo que importa. No tenés que resolver cómo hacer las cosas — tenés que enfocarte en qué necesita esta situación específica.

Cómo pienso el trabajo

01
Entender la necesidad más importante primero
No la lista completa. No el ideal. La cosa más importante que, si la resolvés bien, destraba todo lo demás. Eso primero.
02
Hacerlo bien, no perfecto
Perfecto es un moving target. Bien es resoluble. La diferencia: perfecto te paraliza, bien te permite avanzar y mejorar en la siguiente iteración.
03
Proactivo, no reactivo
No esperar a que el problema llegue — anticiparlo. Si veo algo que puede fallar, lo mapeo antes de que explote. La reactividad es cara.
04
Cuando me equivoco: mapear, entender, que no vuelva
El error no es el problema. El problema es repetirlo. Cada vez que algo sale mal, lo documento — qué pasó, por qué pasó, qué cambio específico evita que pase de nuevo.
05
No me interesa tener la respuesta — me interesa hacerme las preguntas
La respuesta correcta de hoy puede ser incorrecta mañana. Las preguntas correctas siguen siendo válidas. Me enfoco en seguir preguntando, no en llegar a una conclusión definitiva.

Lo que cambió cuando empecé a documentar cómo trabajo

Antes estos principios vivían en mi cabeza — los aplicaba, pero no los había escrito. El problema con eso es que cuando estás en el medio de algo complicado, no los "recordás". Los perdés de vista.

"Volver para atrás y auditarte a vos mismo es un retrabajo que tenés que hacer siempre. No para criticarte — para no empezar de cero la próxima vez."

Escribirlos me obligó a ser honesto sobre cómo trabajo realmente — no cómo me gustaría trabajar. Y eso es diferente. El gap entre los dos es donde están la mayoría de los problemas.

La diferencia real

No es que mejoré mucho. Es que dejé de improvisar en las cosas que ya sé hacer. El template te libera para improvisar donde vale la pena: en la adaptación, en el problema específico, en la decisión de este cliente en este momento.

Para pensar

¿Cuál es tu definición de calidad en tu trabajo?

No la que pondrías en un LinkedIn. La real — la que usás cuando tenés que decidir si algo está listo o no, cuando tenés que priorizar entre dos cosas urgentes.